Érase
Érase
una
vez
en
un
niño
llamado
Sandrito
Sandrito
que
le
encanta
encanta
jugar
en
el
campamento
de
verano
hasta
cuando
salió
la
mamá
le
compro
una
piscina
hinchable
hinchable
con
una
portería
de
waterpolo
Se
fueron
a
casa
e
ir
al
patio
a
inflar
inflar
la
piscina
y
Sandrito
Sandrito
se
puso
feliz
y
se
bañó
un
rato
pero
se
mira
un
rato
las
baldosas
gratis
y
se
levanta
a
correr
pero
se
tropieza
con
la
portería
y
se
le
rompe
el
pié
Sandrito
Sandrito
se
puso
a
llorar
y
mamá
llegó
a
curarle
curarle
el
pié
Vino
papá
a
curarle
curarle
pié
y
se
tuvo
una
idea
idea
Lo
llevó
al
hospital
y
le
puso
en
una
silla de ruedas
y
le
puso
la
radiografía
y
se
dió
cuenta
que
tenia
el
hueso
hueso
largo
Se
fueron
a
casa
y
más
tarde
se
le
curó
el
pié
como
si
hubiera
un
doctor
en
la
casa
Twitter
Facebook