Había
una
princesa
que
vivía
en
un
castillo
de
azúcar
Un
hombre
muy
enojado
hizo
un
hechizo
y
convirtió
convirtió
las
flores
del
jardín
en
piedras
grises
La
princesa
no
se
puso
triste
Empezó
a
pintar
las
piedras
con
muchos
colores
El
hombre
se
sorprendió
al
ver
tanta
tanta
alegría
y
el
hechizo
se
rompió
Las
flores
volvieron
a
crecer
más
bonitas
que
antes
Desde
ese
día
el
hombre
aprendió
a
usar
su
magia
para
ayudar
a
los
demás
demás
Twitter
Facebook