Había
una
vez
un
niño
llamado
Alberto
Alberto
que
miraba
el
cielo
todas
las
noche
con
una
sonrisa
Le
gusta
el
espacio
imaginaba
imaginaba
que
toda
estrella
era
un
lugar
al
que
algún
día
viajar
Una
tarde
cuando
jugaba
en
el
parque
una
ardilla
se
acercó
a
él
Alberto
Alberto
decidió
llamar
Sol
Desde
ese
día
Sol
es
su
amiga
de
aventuras
Los
dos
construían
cohetes
con
ramas
y
hojas
viajando
por
planetas
donde
los
árboles
hablaban
y
los
ríos
brillaban
Porque
para
Alberto
Alberto
no
había
fin
el
espacio
entero
cabía
en
su
cabeza
y
siempre
había
sitio
para
una
ardilla
conductora
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